Todos creados a Su imagen y semejanza
¡Buenas tardes, don de DIOS! Tena istellin (እው ሰላም ነው) ¡luz! Que el Amor y la paz de DIOS, que superan todo conocimiento y toda inteligencia, te llenen. Que la alegría del SEÑOR sea tu fuerza y su presencia tu vestidura. Este artículo es, en realidad, un extracto de mi artículo La trampa de las medias verdades (P.1). Al ver los Juegos Paralímpicos de Tokio, pensé que sería buena idea escribir un artículo al respecto.
DIOS dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen [Tselem, Strong 6754, hebreo], a nuestra semejanza [Demuwth, Strong 1823, hebreo], y que domine... sobre toda la tierra y sobre todos los seres que se mueven en ella». DIOS creó al hombre a su imagen; a imagen de DIOS lo creó [bara, Strong 1254, hebreo]. El hombre y la mujer fueron creados a la vez.
(Génesis 1: 26-27, Traducción judía francesa de la Biblia)
El SEÑOR DIOS formó [yatsar, Strong 3335, hebreo] al hombre del polvo de la tierra, sopló en su nariz un aliento de vida, y el hombre se convirtió en un ser viviente.
(Génesis 2:7, Biblia, traducción judía al francés).
DIOS es espíritu (Juan 4:24). Esto significa que su sustancia (su fundamento, su naturaleza) no es material. Nos creó a todos, sin excepción, a su imagen y semejanza (Génesis 1:26-27, Génesis 5:1-3). Luego, nos bendijo (Génesis 1:28). A través de Adán (el primero de la raza humana) nos dio creatividad, dominio sobre la tierra y sobre todos los seres que en ella viven. A continuación, del polvo de la tierra, modeló (formó) el envoltorio que es el cuerpo (Génesis 2:7). Por último, infundió el aliento de vida y nos convertimos en almas vivientes.
En el espíritu se encuentran la conciencia, la intuición y la capacidad de comunicarnos con DIOS. El alma, órgano de nuestra personalidad, está compuesta por el entendimiento (inteligencia), la voluntad y los sentimientos. En el cuerpo se encuentran los cinco sentidos (la vista, el tacto, el oído, el olfato y el gusto), que nos permiten interactuar con nuestro entorno, en la tierra. Cada uno de nosotros es un espíritu, dotado de un alma, que reside en un cuerpo.

«A su imagen y semejanza» significa que cada ser humano, independientemente de su color, peso, estatura, complexión, con o sin discapacidad, es un reflejo de DIOS a través de sus cualidades (carácter), sus capacidades (aptitudes, creatividad, dones, talentos, ingenio, liderazgo, funciones, potencial) y la calidad de sus relaciones con los demás. Ninguna creación puede contener por sí sola todo lo que DIOS es y todo de lo que es capaz. Él es omnisciente, omnipresente, omnipotente, trascendente e inmutable. Por eso somos, tanto individual como colectivamente, reflejos de DIOS. No es el caso de los animales, ya que estos no pueden crear, inventar ni transformar.

Creamos e inventamos porque DIOS es creador. Transformamos porque DIOS transforma. Tenemos sentido de la justicia porque la verdad, la justicia y la equidad son la base de su trono (Salmos 89:14). Amamos porque DIOS ama. Él es relacional e infinitamente grande.
El aspecto físico, los dones y los talentos pueden diferenciarnos de los demás, pero no constituyen nuestra identidad. No somos lo que hacemos. Es porque somos que hacemos y podemos hacer. Personalmente, creo que DIOS permite excepciones para recordarnos que su amor es incondicional y su gloria ilimitada.

Coincidimos fácilmente en que el valor de un coche nuevo no viene determinado por su color, sino por sus características. Con mayor razón, deberíamos coincidir en que el valor de un ser humano no se juzga por el color de su piel. DIOS es relacional e infinitamente grande. Es una locura menospreciarnos unos a otros por nuestra raza, nuestro acento, nuestra posición o nuestro estatus social. Podemos tener preferencias, más o menos afinidad con algunas personas. Pero nuestras afinidades y preferencias no determinan el valor de las personas. Todos somos marcas registradas de DIOS, valoradas por la sangre de JESÚS. Porque DIOS nos ama a todos con un amor incondicional y eterno (Jeremías 31:3; Romanos 5:8; Efesios 2:8), todos y todas somos iguales en dignidad y derechos.

Podría haber compartido fotos de personas famosas con discapacidad en este artículo. Campeones paralímpicos, actores, agricultores, artistas, blogueros, escritores, emprendedores, financieros, ingenieros, vlogueros, y un largo etcétera. Pero he elegido deliberadamente a personas de aspecto corriente, héroes de lo cotidiano. No porque tuviera un hermano con discapacidad, sino porque, al leer sus historias —y, en algunos casos, al escucharlas—, me di cuenta de que la diferencia entre ellos y aquellos que han abandonado la carrera (con o sin discapacidad, cristianos o no) a menudo se resume en dos opciones: negarse a identificarse con la propia discapacidad y sacar el máximo partido a lo mejor de uno mismo. Sacar lo mejor de lo que somos, de lo que sabemos, de lo que podemos y de lo que tenemos, día tras día, de forma progresiva y continua.

No sé cuál es tu discapacidad. ¿Es espiritual, emocional, física, económica, geográfica, social? ¿Es una adicción? Quizá estés ahora mismo en la cárcel, en un centro de acogida, en un hospital o en un campo de refugiados. Quizá vivas en un país en guerra o en un territorio perseguido. No sé lo que has sufrido, cómo, por qué, por culpa de quién o de qué has llegado a esta situación.
Pero sé que DIOS puede hacer infinitamente más de lo que puedas pensar o imaginar (Efesios 3:20). Quizá no haya nadie a tu lado que haya pasado por lo mismo o que pueda comprender lo que estás viviendo. Una persona con la que puedas identificarte, con la que puedas hablar. DIOS es omnisciente y omnipresente. Es la mejor persona que puedes tener a tu lado. Quizá no seas consciente de ello, pero, en realidad, Él ya está contigo. No es casualidad que estés leyendo este artículo.
Te propongo una oración sencilla. Pon la mano sobre tu corazón, cierra los ojos y di: «SEÑOR, hazme consciente de tu amor, tu presencia y tu apoyo. Amén». Él responde a tu oración. No será nada espectacular; probablemente no tendrás una visión de JESÚS ni de los ángeles. Quizás tu situación no cambie de la noche a la mañana. Él te responde hoy. Te responderá mañana y pasado mañana. Te responde cada día. Un día te da su paz, otro su alegría, la comprensión de su Palabra, la respuesta a una oración no formulada, el bautismo del ESPÍRITU SANTO, una manifestación de su presencia (sensación de fuego en tu cabeza, tus manos o tus pies), te da un canto, un versículo, te hace escuchar un testimonio, te da un sueño, una visión, te guía hacia un libro, un sermón, una película, etc. Poco a poco, aunque no sea perfecto, te das cuenta de que ya no eres la misma persona. Has atravesado el desierto, has sobrevivido a la tormenta, has escalado la montaña... Porque Él estaba contigo. 🙂 Hasta entonces, al igual qu’el pastor Nick Vujicic y millones de personas más, te digo: ¡Ánimo!
** Goedemiddag = Buenas tardes en neerlandés
** Tena istellin (እው ሰላም ነው) = Buenos días en amárico
Sugerencias :
- God Will Never Leave You, Joyce Meyer
- Don't Quit, Keep the Faith, T D Jakes
- Making Sense of God: An Invitation to the Skeptical, Tim Keller
- Created in GOD's Image, Ligon Duncan
- In The Tmage of GOD, Tim keller
- Genesis 1:26 Explained, Dr. Myles Munroe
- Qui suis-je (Traduction de Who I am?), Derek Prince
- L'homme spirituel (Traduction de Spiritual Man) Watchman Nee
- Jacob, marchand d'amour, Ivan Carluer





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